Título Original: La Ciociara
Dirección: Vittorio De Sica
Origen: Italia
Año: 1960
Duración: 100 min.
Historia de: Alberto Moravia
Guión Adaptado: Cesare Zavattini
Música: Armando Trovajoli
Intérpretes:
Sophia Loren (Cesira)
Jean Paul Belmondo (Michele Di Libero)
Eleonora Brown (Rosetta)
Carlo Ninchi (Filippo, padre de Michele)
Raf Vallone (Giovanni)
Renato Salvatore (camionero)
SINOPSIS
Durante la ocupación alemana en Italia en la última guerra mundial, Cesira es una campesina que vive en Roma con su hija Rosetta. Pero el avance de la guerra y los bombardeos sobre la ciudad la obligan a refugiarse en la casa de unos parientes en los montes de Ciociaria. La hermosa Cesira encuentra afecto en Michele, un joven intelectual que quiere ser partisano y que, enamorado de ella busca contagiarle sus ideales de un mundo nuevo y más justo. La vida transcurre agradablemente entre los montes, casi ignorando el conflicto que está destruyendo Italia. Pero los horrores de la guerra no se han ido.
ANALISIS
Hay años especiales para la cinematografía de un país. Y si había un momento especial para la cinematografía italiana, fue 1960, el año en que de golpe aparecen películas memorables como “La dolce vita” (Fellini), “La aventura” (Antonioni), “Rocco y sus hermanos” (Visconti) y “Dos mujeres” (De Sica). Con la complicidad habitual de su guionista preferido Cesare Zavattini, De Sica retornó al mundo de la dirección después de una pausa de algunos años. Toma el libro de Alberto Moravia que se había publicado un par de años atrás y nos muestra el final de la ocupación alemana en Italia junto a la retirada del fascismo.
La película nos cuenta la historia de Cesira, una joven viuda dueña de un almacén de alimentos que, cansada y angustiada por los bombardeos que sufre Roma, busca refugio para ella y su hija adolescente en los montes de la Ciociaria, el lugar donde nació y encontrará protección entre amigos y familiares. Para el papel de la madre, un personaje que requiere una composición de carácter, sufrimiento y pasión, De Sica pensó en Anna Magnani mientras que, para el papel de la hija, un personaje que en el libro tiene unos 18 años, el director pensó en Sophia Loren (que en realidad tenía 25). Cuando De Sica visita a la Magnani para ofrecerle el papel, la diva no lo acepta. Pensaba que la pantalla no podía contener a las dos y que esa relación madre-hija sencillamente no iba a funcionar. Pero le sugiere a De Sica utilizar a la Loren como la madre, cosa que efectivamente hizo.
En varios reportajes, la Loren decía que sólo tenía que mirar al director de “Ladrón de Bicicletas” o “Umberto D” para saber exactamente lo que pretendía de ella. Y el director saca lo mejor de la Loren, la “madre coraje” de este film impresionante. Ganará por esta performance el Oscar a Mejor Actriz, la única intérprete que logrará la estatuilla por una película hablada en un idioma distinto al inglés, obteniendo también la Palma de Oro en el Festival de Cannes ’61. Para el papel de Rosetta - la hija - reduce un poco la edad del personaje y elige a Eleonora Brown, una actriz italo-americana que de a poco fue dejando la pantalla.
En varios reportajes, la Loren decía que sólo tenía que mirar al director de “Ladrón de Bicicletas” o “Umberto D” para saber exactamente lo que pretendía de ella. Y el director saca lo mejor de la Loren, la “madre coraje” de este film impresionante. Ganará por esta performance el Oscar a Mejor Actriz, la única intérprete que logrará la estatuilla por una película hablada en un idioma distinto al inglés, obteniendo también la Palma de Oro en el Festival de Cannes ’61. Para el papel de Rosetta - la hija - reduce un poco la edad del personaje y elige a Eleonora Brown, una actriz italo-americana que de a poco fue dejando la pantalla.
Ya desde el comienzo mismo del film, De Sica narra los hechos con la precisión natural de quien los vivió en carne propia. Cuando el cine en blanco y negro ya estaba en retirada, De Sica lo utiliza para darle más veracidad al relato, marcando la confusión moral o el peligro diario al que se enfrentaba la gente. Ya no es la época del neorralismo que revolucionó la pantalla de mediados de los '40 pero esta película nos trae reminiscencias de ese movimiento del que De Sica fue uno de sus pilares. Algunos ejemplos de estas similitudes son el uso de actores no profesionales mezclados con actores profesionales, la reflexión moral o el clima de desesperanza y pobreza consecuencia de la guerra.
Para la música, el director elige a Armando Trovajoli, un hombre que compuso bandas sonoras inolvidables, como "Un día particular" (Scola), "Perfume de Mujer" (Risi) y "Matrimonio a la Italiana" o "Ayer, Hoy y Mañana" (ambas de De Sica).
La película comienza mostrando la tranquilidad de Roma, donde la gente camina normalmente por las calles y de pronto aparecen los bombardeos, la angustia, las corridas y la muerte. Es una lenta agonía de los sentimientos y de los afectos en contraste con el riesgo, la violencia y la cobardía. En ese clima parece haber poco tiempo hasta para el sexo, como le recuerda Raf Vallone a la Loren antes de que emprenda retirada. Pero Raf se saca el gusto y para que negarlo, la Loren también, pero que no se entere la hija...
Las dos mujeres se marchan hacia la campiña en un viaje que no está exento de peligros y el encuentro con algún fascista al que le gustan las nenas. Sólo al llegar a los montes de la Ciociaria encuentran seguridad y también comida. También amistad, como la de un joven intelectual interpretado por Jean Paul Belmondo. Lástima que él busca algo más que amistad en la Loren y no podemos culparlo. Este idealista cuyo parecido con las ideas que defiende Moravia son pura intención, busca despertar las conciencias de la improvisada comunidad de refugiados. Hacer sonar las campanas de la indignación, de la solidaridad y del amor universal entre quienes parecen más preocupados por sobrevivir. No va a tener suerte (con Sophia tampoco).
De Sica es un maestro en lograr climas que nos conmueven, no importa cuantas veces hayamos visto esta película. Las formas familiares están presentes en los pequeños detalles, en los diálogos entre madre e hija, en la ternura de sus miradas o en la intimidad de esa comunidad de refugiados que es alterada por la llegada de los americanos. Fiesta y liberación. Los refugiados deciden emprender el retorno. Las dos mujeres pretenden volver a una Roma ya liberada de la opresión. Los aliados marchan victoriosos por la campiña, reparten caramelos, se sacan fotos y son aplaudidos. Pero no todo es alegría. Un grupete de alemanes en retirada se aparece ante los refugiados y buscan un guía que los ayude a escapar. Eligen al joven Belmondo. Sus padres se resisten, adivinan el posible final, pero no hay nada que hacer.
Cuando la pesadilla parece haber terminado, De Sica nos recuerda una vez más la atrocidad de la guerra. Irónicamente, van a ser los soldados marroquíes, parte del
ejército aliado, los que terminarán violando a estas dos mujeres que buscan descanso en un convento en ruinas. Durante la tragedia, De Sica nos muestra los ojos vacíos de la chica. Después, el paso cansado, vacilante, a contraluz. Imágenes que condensan sin decir nada la acusación más tremenda contra todos los males del mundo. Una metáfora de la guerra. Italia también fue violentada y ahora tendrá que ver cómo sale adelante, igual que las dos mujeres protagonistas.
ejército aliado, los que terminarán violando a estas dos mujeres que buscan descanso en un convento en ruinas. Durante la tragedia, De Sica nos muestra los ojos vacíos de la chica. Después, el paso cansado, vacilante, a contraluz. Imágenes que condensan sin decir nada la acusación más tremenda contra todos los males del mundo. Una metáfora de la guerra. Italia también fue violentada y ahora tendrá que ver cómo sale adelante, igual que las dos mujeres protagonistas.Un camionero las levanta en la ruta. El tipo que no es otro que Renato Salvatore (uno de los hermanos de "Rocco..." está contento. Italia está siendo liberada y el quiere festejar, quiere cantar. Se engancha con la chica que tiene la cabeza en otro lado. Pero al final termina cantando con él. La Loren mira por la ventana y llora, devastada, desgarrada. Paran en el pueblo del ragazzo. La Loren se acuesta, no es para menos. Pero cuando se levanta su hija ya no está. Se fue con el camionero. Vuelve casi a la mañana siguiente. Discuten. Pero una noticia trágica las confunden en un abrazo final. Belmondo ya no va a volver.
Javier Conigliaro



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