domingo 26 de octubre de 2008

El Temerario

FICHA DE LA PELICULA

Título Original: The Left Handed Gun
Dirección: Arthur Penn
Origen: USA
Año: 1958
Duración: 102 min.
Guión: Leslie Stevens
Música: Alexander Courage

Intérpretes:
Paul Newman (Billy the Kid)
Lita Milan (Celsa)
John Dehner (Pat Garrett)
Hurd Hatfield (Moultrie)
James Congdon (Charlie Boudre)
James Best (Tom Folliard)
Colin Keith-Johnston (Tunstall)
Martín Garralaga (Saval)


SINOPSIS
En su primer película, Arthur Penn (“El Milagro de Anne Sullivan”, “Bonnie and Clyde”, "El Pequeño Gran Hombre") le da una bocanada de aire fresco al clásico western americano. Retomando el mito de Billy the Kid, el cineasta transforma libremente esta leyenda del lejano Oeste en un anti-héroe suicida, un marginal incomprendido que buscando vengar la muerte de su figura paterna, se enfrenta a una sociedad hostil. Una temática que el director tratará una y otra vez en sus películas.


ANALISIS
Arthur Penn, futuro realizador de “Milagro en Alabama” o de la extraordinaria “Bonnie y Clyde”, retoma la leyenda de William Bonney y sus compañeros en vengar la muerte del ganadero Tunstall en lo que el Oeste conoce como la guerra del Condado de Lincoln. Este personaje ya había sido llevado al cine innumerables veces, ya sea como protagonista o como personaje secundario, empezando por el cine mudo y siguiendo en 1930 con la película de King Vidor “Billy the Kid, el terror de la pradera”. Siguen muchas películas más, de las que destacamos el Billy de Robert Taylor, totalmente vestido de negro, en el film de la MGM “Billy the Kid” (1941) y finalmente el film de Peckinpah “Pat Garrett y Billy the Kid” (1973) con James Coburn, Kris Kristofferson y Bob Dylan.

Cuando Arthur Penn presenta el proyecto de “El Temerario”, el actor en el que pensaba no era otro que James Dean. El actor de “Rebelde sin Causa” tenía más o menos la misma edad que el bandido del oeste y los roles de jóvenes rebeldes que había interpretado lo acercaban a lo que pretendía el director para este film. Pero James Dean muere trágicamente en 1955 y Paul Newman es incorporado al proyecto.

Si bien en la interpretación que hace Paul Newman encontramos algunos aspectos como la mirada perdida, cierto aire ausente o una aureola rebelde que nos remite a Dean, hay una frescura y una furia en la interpretación de Newman que la hace insuperable.

En este film, el propósito de Penn no es el de contar la verdadera historia de Billy The Kid. De hecho uno de los títulos alternativos del film es “El Zurdo” en referencia a que Billy usaba la mano izquierda para disparar, cosa que parecía surgir de una famosa foto que el director recrea en un momento de la película. Hoy sabemos que la foto estaba invertida y que Billy The Kid era diestro. En definitiva, el director se sirve del personaje de Billy como un símbolo de la juventud desencantada de los ’50, una suerte de delincuente juvenil en busca de una figura paterna, un rebelde que tiene más que ver con la época contemporánea al film que con la realidad del lejano Oeste.

La película empieza con un Billy errante y confundido que encuentra en Tunstall, un viejo ganadero inglés, la figura adulta, sabia y protectora. A este hombre no le importa enterarse del pasado violento del chico o que haya asesinado a un hombre vengando a su madre. Pero apenas comenzado el film este hombre será asesinado a quemarropa y Billy volverá a buscar venganza. Volverá a encontrar una figura paterna en su amigo Pat Garrett, pero si vimos alguna de las versiones anteriores de esta historia mítica del Oeste ya sabemos que esa relación no va a terminar bien.

Quince años más tarde, Peckinpah retomará esta leyenda focalizándose en la compleja relación entre Billy y Pat Garrett. Al contrario de lo que sucede en “El Temerario”, donde Pat Garrett (John Dehner, un actor de reparto principalmente de TV que solía hacer de "chico malo") es al igual que el resto de los personajes un satélite de Billy, único personaje central del film. En este film, Billy es un joven con pasiones, excesos, provocaciones, capaz de grandes diversiones pero también de grandes penas. Está más próximo a lo que sería un justiciero que un delincuente de caminos. Y si de alguna manera está a mitad de camino, la canción de presentación en la película nos lo anuncia claramente:

This is the story of a left-handed boy who never meant wrong. He is dangerous and devilish, tender and wild. (...) His name is sorrow. xxx
Billy tiene fascinación por las armas, que parecen una parte de él mismo. Su accionar a veces parece irreflexivo y totalmente instintivo. Habiendose cobrado venganza con tres de los cuatro asesinos de su amigo inglés, deja de lado la aministía decretada por el gobierno americano y persigue a su última víctima, sordo a los consejos de los adultos que lo rodean y le brindan afecto y contención. En pleno arrebato adolescente, no reflexiona jamás sobre las consecuencias de lo que hace o la gente a la que puede lastimar, como al matrimonio de Saval y Celsa (la atractiva Lita Milan que luego de este film desaparece de las pantallas para casarse con el hijo del dictador dominicano Trujillo; no comments) .

Esta inmadurez está reflejada por Penn en varias escenas. En el uso de las armas como si fueran juguetes. En la muerte de su mentor y la reflexión de un amigo de este que adivina la sed de venganza del chico, para acto seguido pasar a una escena donde Billy canta y baila desaforadamente. Otro ejemplo es el cruce de Billy y sus amigos con unos soldados del norte que termina en una divertida batalla campal con bolsas de harina o en la manera en que este pasa su convalescencia cuando es herido.



Una vez más como tantas en su carrera, Paul Newman encarna aquí a un antihéroe. Un chico que no duda en hacer justicia por mano propia, en hacer un desquicio en el casamiento de su amigo Garrett a pesar de prometer lo contrario y al mismo tiempo un joven frágil e inocente.



El film marca también otra contribución al género del western que en esta época ya había dejado el blanco y negro para pasar al Technicolor. Arthur Penn elige el blanco y negro para lograr un film intimista y lento, de planos grandes y audaces, dándole tiempo a la cámara de registrar el juego ezquizofrénico y exaltado de Newman, su angustia y su desesperación. El film también es una reflexión sobre el curioso juego de un delincuente que a la vez se transforma en un héroe popular, un personaje creado por la prensa que poco tiene que ver con el verdadero Billy, un chico confundido y que necesita ayuda. Para este contraste el director utiliza un oscuro personaje, encarnado por Hurt Hartfield, un periodista y escritor que muestra un fetichismo especial para con Billy, y al que una vez desmoronada su idealización, termina traicionando.

Billy no controla el amor que genera en su entorno y tampoco su destrucción. Su trayectoria en la película es la de una huída suicida que Penn termina magistralmente: Billy, abandonando su revolver, tiende la mano hacia su amigo Garrett como si le pidiera su salvación y este creyendo que va a tirar, lo mata. El antihéroe finalmente encuentra la muerte que parecía estar buscando.

El film pasa totalmente desapercibido en los Estados Unidos. Sólo la crítica francesa apoya un western que sin dudas es distinto.


Javier Conigliaro

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