domingo 2 de noviembre de 2008

Hud, el más salvaje de todos

FICHA DE LA PELICULA

Título Original: Hud
Dirección: Martin Ritt
Origen: USA
Año: 1963
Duración: 112 min.
Música: Elmer Bernstein
Guión: H. Frank Jr./I. Ravetch

Intérpretes:
Paul Newman (Hud Bannon)
Melvyn Douglas (Homer Bannon)
Patricia Neal (Alma Brown)
Brandon de Wilde (Lon Bannon)
Whit Bissell (Mr. Burris)
Crahan Denton (Jesse)
John Ashley (Hermy)


SINOPSIS
“Paul Newman es Hud, el más salvaje entre mil”, anunciaba la publicidad del film de Martin Ritt, y si de algo podemos estar seguros, es que no vamos a salir defraudados. Newman es un mujeriego descarado y egoísta, el hijo rebelde de un respetable ranchero de Texas, interpretado por un formidable Melvyn Douglas. Entre el conflicto generacional de padre e hijo se interpone el nieto del patriarca, un chico que sigue con admiración a su tío hasta que sobreviene el conflicto moral. Y es que para Hud, hay gente que toma y gente a la que le sacan. No importan las víctimas, ni siquiera la mujer que los ayuda desde hace tiempo en el rancho (la brillante Patricia Neal).


ANALISIS
El legendario escritor Larry McMurty, autor de historias llevadas al cine como “La Ultima Película” (The Last Picture Show, 1971) o “La Fuerza del Cariño” (Terms of Endearment, 1983) todavía tenía 20 años cuando su novela “Horseman Pass By” fue elegida para la realización de la película “Hud”. Con un guión adaptado por Harriet Frank Junior e Irving Ravetch, este western moderno está ambientado en los ’60, en un pequeño pueblo de Texas, y muestra el conflicto que existe entre los protagonistas a causa de sus diferencias generacionales y de valores.

Homer Bannon (Melvyn Douglas), es un viejo ranchero de rígida moral y principios en contraste permanente con el egoísmo y falta de escrúpulos de su hijo Hud, papel que interpreta Paul Newman. Homer vive con su nieto Lon (Brandon de Wilde, el nene ya crecido de la película “Shane”), un chico de unos veinte años y que está un poco en el medio de estos hombres antagónicos. Por un lado admira a su tío, un tipo que sale con todas las chicas casadas del pueblo, que tiene siempre una botella de whisky a mano y al que le gusta correr con su Cadillac descapotable.



Por el otro está el abuelo, un tipo sacrificado, un hombre recto y solidario al que quiere y respeta. Y junto a ellos vive una casera, la soberbia Patricia Neal, una mujer experimentada, que tiene su pasado y que despierta las fantasías sexuales del chico pero también el deseo de este tipo jodido que es Newman. Porque al Hud de Newman no hay mujer que se le resista… hasta que se encontró con la madura pero seductora Patricia. Habrá tensión sexual entre ellos en distintos momentos de la película, momentos que la mujer maneja bien. No importa que él quiera demostrarle quién es el que manda, como cuando estaciona el Cadillac en el jardín. Pero al final la cosa no termina bien. Hud no está acostumbrado a que le digan que no. Y Patricia, que es inteligente, se da cuenta que es el momento de partir.

Los cínicos comentarios de Hud representan una mirada escéptica de la vida, una especie de justificación de su egoísmo que no tiene mucho que ver con la rebeldía de la década anterior, notable en films como “Rebelde sin Causa” (Rebel Without a Cause, 1955) o “El salvaje” (The Wild One, 1953). Esto está muy claro cuando Hud dice:

“Nadie sale vivo de la vida. El mundo está tan lleno de mierda que terminás ensuciándote tarde o temprano, no importa lo cuidadoso que hayas sido”.

Paul Newman tiene una de sus mejores actuaciones en esta película, otra vez como un antihéroe en el que su inteligencia y atractivo no disimulan la indiferencia que siente hacia todos excepto él mismo. A lo largo del film, su falta de escrúpulos y de moral se hacen más evidentes, haciendo que el personaje de Newman sea uno de los menos simpáticos de toda su carrera. Y es que el personaje de Newman es carismático pero muchas veces cruel, tiene onda pero es violento y siempre, durante toda la película, egoísta. Sólo importa la satisfacción de su deseo.

Criadores de ganado, una de sus vacas se contagia de una enfermedad lapidaria. Van a perderlo todo. El viejo está dispuesto a sacrificar a todo su ganado si eso es lo correcto. Newman está dispuesto a venderlo antes que el Estado los obligue a ello. No le importa nada, aunque eso signifique contagiar a toda la región. No es el único enfrentamiento entre los dos. El conflicto está siempre presente entre ellos.


La primer lectura es que en la película Newman es realmente un muy mal tipo, alguien al que no le importa nada, ni siquiera intentar declarar insano a su padre para evitar la matanza de ganado. Pero como pasa con los antihéroes, hay momentos en que resulta fácil alejarnos de ellos y otros en que no podemos dejar de entenderlos. Hay un momento así en la película. Tío y sobrino pasan juntos una noche en el pueblo. Se enfrentan juntos a una pelea en el bar, se emborrachan y vuelven al rancho. A Newman se le aparece el recuerdo del padre del chico, de los momentos que disfrutaron juntos y de cómo al volver al rancho, a toda velocidad, se accidentan. El que manejaba – Newman - no se hace nada, sale ileso. El hermano muere. Tío y sobrino entran a la casa y ahí aparece el viejo patriarca, bajando una escalera que refuerza su imagen saturnina. Vienen los reproches, pero ahí es cuando nos sorprendemos. Nos identificamos con Newman cuando oímos en boca de Douglas que el enfrentamiento entre ellos viene de mucho antes. Cuando nos sorprendemos a la par de Newman que este hombre superó la muerte del hijo. Qué cosas pasaron en esa familia para generar tanto rencor? Newman es un hijo no querido que termina balbuceando “mamá me amaba…pero murió”. La verdad es que no parece importar el motivo del conflicto entre ambos. No hay explicación. Son polos opuestos y punto.

El conflicto generacional y de valores entre Newman y Douglas es el tema principal de esta tragedia clásica que bien podrían haber escrito los griegos. Si bien el tema no es nuevo, de hecho “Al este del Eden” o mismo “Gigante” muestran estos temas.


El tratamiento que tiene el director, Martin Ritt (“Norma Rae”, “El espía que vino del Frío”) es diferente. No hay una verdad que pasa de la vieja generación (Douglas) a la nueva (Newman). El film ni siquiera intenta defender posiciones. Hay un conflicto, con razones y equivocaciones por ambos lados, pero en definitiva que no hacen a la cuestión porque el tema sencillamente es que los dos están opuestos en un conflicto entre lo viejo (la tradición, el amor a la tierra, la cría de ganado) y lo nuevo (vender para que se explote petróleo, ninguna importancia a la otredad, pensar en uno mismo). Uno de los términos del conflicto debe morir. Y lo que muere es lo viejo. Cuando el ganado es sacrificado, en una escena perturbadora por su violencia (filmada magistralmente por Ritt), el viejo Douglas está acabado. Su mundo se derrumba y debe morir, al igual que el par de toros que simbolizan como él la tradición de un pasado que ya no existe.

La puesta en escena del film es magistral y narra de manera totalmente distendida la historia. El scope es utilizado muy hábilmente por el director, descentralizando de tal manera la acción que a cada cambio de eje en la escena, los personajes se vuelven vulnerables, frágiles. El blanco y negro conviene perfectamente al propósito de jugar sobre la oposicion de luces y sombras, en una película lenta y profunda pero nunca aburrida.

La Academia de Hollywood tuvo muy en consideración este film, nominado con 7 Oscars. Newman fue nominado pero perdío la estatuilla al igual que un par de años antes con “El Buscavidas” (The Hustler, 1961). No sería la primera vez ni la última. Martin Ritt que también dirigió a Newman en “El Largo y Cálido Verano” (The Long, Hot Summer” 1959) y en “Hombre” (1967), también fue nominado al igual que el guión y la dirección artística. James Wong Howe ganó la estatuilla por mejor fotografía y Neal el premio a la mejor actriz. Melvyn Douglas obtuvo su primer estatuilla como mejor actor de reparto; la segunda sería varios años después como el millonario amigo de Peter Sellers en “Desde el Jardín” (Being There, 1977).

Hud es una película que cualquier admirador de Paul Newman no puede dejar de ver.


Javier Conigliaro

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